El perfil lipídico mide colesterol total, colesterol HDL, colesterol LDL y triglicéridos. Es la base sobre la que se calcula el riesgo cardiovascular a diez años, junto con la edad, la presión arterial y el hábito de fumar.
Un resultado alterado casi nunca produce síntomas. Esa es exactamente la razón para medirlo de forma periódica y no solo cuando algo duele.